domingo, 1 de julio de 2012

La voz privilegiada de Cecilia Bartoli...«Sospiri»

Intérprete temperamental, vital y apasionada, capaz de expresar al cantar el más intenso dramatismo y la mayor de las alegrías, Cecilia Bartoli (Roma, 4 de junio de 1966) es una italiana rigurosa y reflexiva que va dejando huella con su prodigiosa voz como mezzosoprano; ligera de coloratura, cuenta con un timbre aterciopelado y una técnica acreditadamente impecable que cautiva. Cecilia conoce a la perfección aquello que interpreta tras un profundo estudio y plantea su trabajo desde una óptica cercana al historicismo, aunque nunca deja de implicarse emocionalmente en su trabajo. Su sinceridad no pasa desapercibida por el público de los teatros ni por los millones de aficionados que disfrutan de la belleza de sus grabaciones. 

Hace algunos días tuve la oportunidad de escuchar un maravilloso CD de esta fantástica mujer que me trajo sorpresas. El disco es un proteico ramillete de arias de Mozart, Händel, Vivaldi, Bellini y Rossini, entre otros, unido a algunos fragmentos de esos que la Bartoli luce habitualmente en conciertos, versiones en formato CD o DVD. Cecilia deslumbra aunando esfuerzos y talento con músicos tan conocidos como Luciano Pavarotti o Bryn Terfel. Haciendo como siempre gala de su espectacular pirotecnia vocal y su coloratura, con sus envolventes «pianissimi» aterciopelados, este proyecto recoge la posibilidad de llegar a una audiencia más amplia. En este disco, el sonido y la sensibilidad de Bartoli no pierden nada de su habitual facilidad para transmitir emociones y compartirlas con el oyente, incluso desde un apartado rincón de una casa, alejado de los foros por donde la artista cosecha éxitos y aplausos para un público cada vez más deseoso de seguir su trayectoria.

Cecilia Bartoli estudió en el Conservatorio de Santa Cecilia de la capital italiana, aunque también sus padres (ambos cantantes profesionales) participaron en su formación musical. La madre, Silvana Bazzoni, se ocupó de introducirla en la técnica vocal, y su padre, Angelo Bartoli, en la interpretación. Así, entre las diversas situaciones que la vida va presentando, Cecilia ha llegado a crear una extensa lista de músicos con los que ha colaborado. Entre ellos encontramos agrupaciones del historicismo, como Il Giardino Armonico, Akademie für Alte Musik Berlin, Les Arts Florissants y otros. Pero también directores de orquesta de corte tradicional, como Giuseppe Sinopoli, Georg Solti, Franz Welser-Möst, Claudio Abbado, Riccardo Chailly y un largo etcétera, y pianistas acompañantes como, entre otros, András Schiff y Jean-Yves Thibaudet. Con todo, para la inmensa mayoría, Bartoli es una indiscutible especialista en el bel canto y en los repertorios barroco y clásico.

Aunque los nombres de Rossini, Mozart y Vivaldi vienen de inmediato a la mente del aficionado al oír pronunciar el nombre de Cecilia Bartoli, la cantante, en este disco, aspira a una mayor diversidad en lo que al repertorio se refiere. Vale la pena escuchar el aria de Rosina (“Una voce poco fa”, de El barbero de Sevilla de Rossini), que nos hace recordar sus primeros tiempos como cantante de fama internacional, pero es interesante también encontrarse con nuevas propuestas en el mismo disco. Este CD revela toda la experiencia cosechada y trabajada a lo largo de muchos años de esfuerzo y de investigación musical, su conocimiento y manejo del barroco y la tradición clásica, la constelación de los castrati, su interés por bucear en manuscritos y documentos de época. El disco incorpora la primera grabación mundial de “Cervo in bosco” de Vinci, una de las arias favoritas de Farinelli. También encontramos aquí varios duetos: uno de Mendelssohn con Maxim Vengerov (“Ah, ritorna”), el de “Là ci darem la mano” de Mozart ,con Bryn Terfel, y “Tutto tace” de Mascagni, con el llorado Luciano Pavarotti.



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